domingo, 27 de mayo de 2018

Rezo

"Me quedé ensoñada, solo eso"

Ella suele dormir casi desnuda,
con los besos que traigo por abrigo,
hay veces que en los sueños la persigo,
pero no pide ayuda.
¿Será acaso verdad la eterna duda
de saberla conmigo?
Juez y parte del hambre con que digo
que el amor nos anuda.
Y se tiende a mi lado,
lo mismo que la rosa del pecado
que ofrece el corazón de su corola.
Amante y pasionaria,
en mis labios repite su plegaria:
—No me sueltes, amor, que voy tan sola. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Fotografía: Jesse Herzog.
Recitado en el Café Montserrat.

sábado, 26 de mayo de 2018

Conesa (Cuento musical)

Treinta años atrás, esto es lo que recuerdo. 

Se conocieron por los ochenta, en el trabajo, de un modo casual y cotidiano. Eran ciertamente jóvenes en el país de los años oscuros. Él tardó dos días en enamorarse, ella, muchísimos más.

Por aquellos tiempos, Malvinas trajo consigo (entre tanto dolor y desconsuelo), el resurgimiento del rock nacional y volvieron a oírse en la radio aquellos primeros grupos de la adolescencia.  

Ambos eran fanáticos de “Pedro y Pablo”, un dúo de veinteañeros que habían editado su primer long play, "Conesa" y que en sus inicios cantaban canciones de protesta (casi todas, menos una, “Catalina”, aquella de “labio contra labio contra labio y la península mía / beso contra beso contra beso en tu bahía”). 

Empezaron a salir y a verse a escondidas, porque (olvidé contarles un pequeño detalle), ella portaba un novio.  

Una noche de septiembre, después de mil años de ausencia, fueron a oírlos cantar a un barcito que se llamaba la Trastienda, frente a Plaza Serrano, cuando Plaza Serrano era solamente un barcito llamado la Trastienda.  

De cierre cantaron “Catalina” (“labio contra labio contra labio y la península mía / beso contra beso contra beso en tu bahía”).  

Al tiempo ella se casó  (con aquel novio) y “la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido”. Llegaron los hijos, se fueron los días y dejaron de hablarse a pesar de seguir trabajando uno frente al otro. 

Siete años después, ante a la llegada de las vacaciones anuales, del modo más imprevisto, él encontró en el cajón de su escritorio un papelito prolijamente doblado en cuatro, que decía: “Te voy a extrañar”. 

El mundo entero se detuvo y a la vuelta volvieron a salir, como si la vida hubiera puesto entre paréntesis aquel tiempo que habían perdido. 

Pero la culpa es más fuerte que el amor y la espina del remordimiento no deja de sangrar nunca.  

Rompieron. Dejaron de verse. Al tiempo, por amigos comunes supo que había tenido una nueva hija. La llamó Catalina. 

(“Labio contra labio contra labio y la península mía / beso contra beso contra beso en tu bahía”). ©

Del blog Apenas Penas
Tapa del disco Conesa.
Contado en el Café Montserrat.

viernes, 25 de mayo de 2018

Frágil

"No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió..." (J. Sabina)

Ella suele llorar por cualquier cosa,
una tarde de frío la acobarda
y el beso de la boca cuando tarda
y el crimen de la rosa.
Que no muera ninguna mariposa 
ni el ángel de la guarda
desencante de amor su fe gallarda
de luz esplendorosa.  

El silbato de un tren la atemoriza 
y se vuelve ceniza  

al filo del abismo cotidiano.
Un domingo de dos se desordena 
y se escombra de pena 
en medio de una lluvia de verano. ©


Del libro De diluvios y andenes.
Foto: "Invernal" / By Carlos Casellas. ©
Recitado en el Tortoni.

Poema inconcluso

"Has estado tan lejos y te he tenido tan cerca.
Temo a las distancias. (A. Lanús)

Yo que supe quererte a deshora
y a destiempo de un tiempo vacío,
no concibo la larga demora
de tu beso cayendo en el mío.
Este ahogo de siempre y de ahora,
doloroso y umbrío,
al romper el cristal de la aurora
se me vuelve candil de rocío.
Yo que supe poblarte de flores
el jardín de tus sueños mejores
en virtud de tu boca, deudora;
hoy comprendo con pena infinita
que el amor sin querer se marchita
y no habrá ni un jazmín...                     ©

Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en el Café Montserrat.

jueves, 24 de mayo de 2018

Maktub

“Dice una antigua leyenda oriental que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre...
Y otro, un segundo gran amor, unido a ti por un invisible hilo rojo, una persona que indefectiblemente perderás para siempre.  (Paulo Coelho)

El extremo final de un hilo rojo,
de obstinada conjura,
nos enlaza del cielo a la cintura
y enmadeja las almas a su antojo.
Inviolable cerrojo,
abismo, encrucijada, cerradura,
agonía del alba y atadura
donde al pie de tus labios me deshojo.
Y así vamos, unidos,
en este invernadero de latidos
que a través de los siglos nos convoca.
Hilván de seda fina
que en tu boca de almíbar se termina
y empieza en el inicio de mi boca. ©

Del libro Oceanario.
Dibujo: Kathrin Honesta.
Recitado en el Tortoni

miércoles, 23 de mayo de 2018

Recién amanecida

Repta mi lengua, ardiente devaneo,
y baja por el cauce de tu frente,
igual que una fantástica serpiente
de atávico aleteo.
Las cejas, la nariz, el camafeo
tallado de tu boca adolescente,
el pozo de tu ombligo y la pendiente
que lleva a la matriz de tu deseo.
Tu vientre, como luna cenicienta,
en una virulenta
acometida
y el tálamo sellado de la rosa,
lo mismo que una niña caprichosa,
recién amanecida. ©


Del libro Llevarás en la piel.

Recitado en el Café Montserrat.

lunes, 21 de mayo de 2018

Un día en la vida de Toulouse

Se acomoda el bombín y la chaqueta
y se toma un coñac en una esquina,
pispea por si pasa alguna mina,
chamuya del amor con un poeta.
La tarde de París es muy discreta,
la noche, un hervidero de bencina,
retrepa sin apuro la colina,
en su tierra, Lautrec es un profeta.
Dispone en la maleta
sus óleos preferidos, la anilina
azul, blanca, violeta.
El Mulen o el Folí son su oficina,
garpa, deja propina
y pianta de Monmartre en bicicleta. ©

Del libro De lunfa somos.
Recitado en el Café Montserrat.

Lautrec

Variaciones sobre un mismo tema

I

Lautrec insatisfecho
(horror y santidad de la locura),
se desgaja de luz en su pintura
de amante contrahecho.
A fuerza de dolor y de despecho,
con óleos de estridente desmesura,
dibuja prostitutas de impostura
desnudas en su lecho.
La noche de París es una llaga,

-que todo lo que pinte se deshaga-
será su enfebrecido mandamiento.
Estigma de enlutada borrachera,
Lautrec en su ceguera
comulga con el pan del escarmiento. ©


II

En son de duermevela
Lautrec dibuja arañas en el techo,
de mor, insatisfecho, 

dispara cuatro tiros de acuarela.
Lo mismo que un soldado centinela,

al extremo del lecho,
con encono de rabias al acecho

el diablo de la guarda lo recela.
Lleva puesta la pena indiferente
de ser entre la gente
un átomo de pus que lo cincela.
Pinta cielos de olvido,
mujeres que siquiera lo han querido
y se deja morir sobre la tela. ©


III


Toulouse como Luzbel

se enamora de putas y heroínas
y erecto en el abismo del pincel
las pinta en un prostíbulo de espinas.
Lo mismo que tizones en la piel
le duelen las mujeres parisinas,
de almíbar y de hiel,
amantes, pecadoras, clandestinas.
Detrás de las ventanas
las vírgenes de ojeras puritanas
fabulan con orgasmos de burdel.
Al filo de sus ganas,
rameras y borrachos y lesbianas
desfilan por sus noches de papel. ©

Del libro Llevarás en la piel.

Recitados en el Café Montserrat

domingo, 20 de mayo de 2018

Los amantes de la calle Centenera


























Inexpertos de amor se dieron cita
una tarde cualquiera,
en un bar de la calle Centenera,
cuando el frío de agosto deshabita
con envidia gratuita
los largos corredores de la espera.
Él volvía de alguna balacera,
ella, rosa marchita,
traía en el glaciar de la cartera
una pena de mármol, infinita,
y un diluvio de lágrimas de hoguera.
Augural y bendita
la suerte de los dos estaba escrita
desde la vez primera. ©


Del libro Llevarás en la piel
Dibujos: José Carlos Civit.
Recitado en el Homero Manzi.

jueves, 17 de mayo de 2018

Don Mario

En un nuevo aniversario de su partida.

A modo de inventario
amenguará la luna del desvelo
y un niño de ancho duelo
dirá su parlamento funerario.
En ayuno de sed involuntario
se secarán la rosa y el ciruelo
y un pájaro de hielo
redactará la miel de un obituario.
No servirá ningún abecedario,
ni homilía de llanto ni pañuelo,
ni tinta de exorcismo literario,
ni salmo de consuelo.
Lo escoltarán los ángeles en vuelo
y partirá Don Mario.

(Para escribir sonetos en el cielo) ©

Del libro Oceanario.
Recitado en el Homero Manzi.

Frágil

"La nostalgia es el deseo de no se sabe que" A de Saint Exupery.

Nada más frágil que este -amorgacela-
huyendo del zarpazo imprevisible
y ronco de la fiera
que en acecho de sangre lo persigue.
Lo mismo que un jazmín sobre la arena,
con leve inclinación de tallo triste,
luchando contra el viento que le enreda
la red de las raíces.
Más inerme que el miedo que lo frena
y jala de sus crines
con afanes de rabia traicionera;
sin un beso de amparo que lo libre
de la nostalgia ciega
y del terco presagio de morirse. ©

Del libro de poemas Oceanario.
Recitado en el Tortoni.

martes, 15 de mayo de 2018

Apariencias

De mañana, formal en la oficina,
sin pizca de rubor ni maquillaje,
llevando con estricta disciplina
el peso de su traje.
El tedio interminable, la rutina
de calzarse la piel del personaje
y el filo cotidiano de la espina
que portamos lo mismo que un tatuaje.
Ajuares de un brevísimo equipaje
que encubre una galaxia clandestina
de sedas y de encaje.
La noche tumultuaria la adivina
volcánica de besos y salvaje,
jugando a ser la gata de la esquina. ©

Del libro De diluvios y andenes.
Recitado en el Café Montserrat.

lunes, 14 de mayo de 2018

Salvabesos

Por si acaso al naufragar
ya no pueda con mis huesos,
precavido con la mar
llevo siempre un salvabesos
por lo que pueda pasar. (Javier Krahe)


Si naufrago en el estuario de tu boca
con la poca resistencia de mi nado,
que me aferre de un envión a tu costado.
Dios lo quiera, si me toca.
Si mi barco de papel contra la roca
tiene un fin predestinado,
he pedido que los besos que no he dado
los reserven para el beso de tu boca.
No permitas que me vaya mar afuera
sin aviso ni regresos
bajo el peso del turbión sobre la quilla.

Capitana de mi estrella marinera
tírame tu salvabesos.
Ya diviso desde aquí la maravilla©

Del libro Oceanario.
Recitado en el Café Montserrat.

domingo, 13 de mayo de 2018

"Sin ti mi cama es ancha..."

"Ay mi amor, sin ti no entiendo el despertar"

A usted que duerme sola le aconsejo
revise los armarios de la pieza,
no vaya a ser que el dios de la tristeza
se oculte en el revés de algún espejo.
Acaso un llanto viejo
le arañe la ilusión con aspereza,
la pena con arpones de certeza
avanza para atrás, como el cangrejo.
Si siente que otra boca la reclama
verifique debajo de la cama
y cierre el corazón con doble llave.
Desnúdese del miedo.
Si es preciso quererla, yo me quedo,
palabra de escritor. (Usted ya sabe). ©

Del libro Oceanario.
Pintura: Georgy Kurasov.
Recitado en el Homero Manzi.

viernes, 11 de mayo de 2018

El quería escribir la canción más hermosa del mundo

Para Joaquín, hermano en la palabra.

El edén donde vive Sabina
tiene un sol de gallarda apostura,
un perfume de piel femenina
y un salón de lectura,
una foto con toros de Miura
de una tarde marcial y taurina,
un amor de promesa futura
y una dulce peruana inquilina,
una cama, un colchón, una mesa,
una boca que besa
profundo
y una musa de incierto apellido
que le dicta bajito al oído
la canción más hermosa del mundo.
 ©


Del libro De diluvios y andenes.
Recitado en el Tortoni.